Mis cicatrices

Estaba mirando mi cuerpo y de repente empecé a fijarme en las cicatrices que tengo. Fue increíble como mi mente voló hacia esos momentos y las sensaciones que esos recuerdos me causaron.

Primero me fijé en mi cicatriz del pie izquierdo. Me recuerdo con 12 años en mi pasatiempo favorito: montar bicicleta. Esa era mi compañera de todas las tardes. Aprendía montarla como un “varón”, culateandola y calibrandola. Podía durar horas montandola. Una tarde decidimos ir a una casa que tenía un gran jardín. La casa estaba deshabitada y aunque me habían prohibido ir hasta allá, no pude ignorar la oportunidad. Cuando salíamos , a través de unos alambres de púas, mi pie izquierdo se quedó enganchado del alambre. De repente un chorro de roja sangre baño mi pie. Solo acerté a pensar en “la pela” que me iba a dar mi mamá cuando llegara a la casa.
Tomé un pedazo de tela y amarré el pedazo de piel tratando de evitar perder más sangre. Cogí mi bicicleta, y todos mis amigos, tal como si fuera una procesión a la Virgen de la Altagracia, caminaron detrás de mi en dirección hacia mi casa, no sé si para no perderse el espectáculo de mi pela o para darme apoyo moral.

Cuando estabamos llegando a mi casa, mi papá estaba en la galería arreglando algo. Levantó la vista y desde que le ví la cara, empecé a llorar (aún no lo había hecho), y a decirle que me corté un pie. Mi mamá salió y tras ver la sangre, no preguntó donde ni como me sucedió y corrieron conmigo hacia la policlínica donde me dieron dos puntos.

Luego ví mi cicatriz de la mano izquierda, la cual me recordó mi primer trabajo y una de mis mejores compañeras Lissette Estevez. Ella jugando con unas tijeras alrededor de mi cabello, sentí que me iba a cortar y metí la mano , en donde ella me cortó. La pobre estaba más asustada que yo y me llevó a la Clínica Gómez Patiño donde me dieron un punto y me pusieron una antitetánica (me dolió más la inyección). Me aproveché de su sentimiento de culpa y me la pasaba pidiendole dulces o jugos durante toda la semana.

Recordé luego la cicatriz en mi trasero y me trasladé al maravilloso concierto de “despedida” que dió Juan Luis Guerra en el Estadio Olímpico. Fue a mediados de los años ’90, estaba desperada por ir y no conseguía taquillas. Ese domingo decidí irme por mi cuenta al concierto. Al llegar un vendedor me ofreció la “única” que le quedaba por apenas un par de pesos más que lo que realmente costaba. No sé por qué pero le respondí que no (de lo que me arrepentí, pero nada!). Seguí caminando por los alrededores tomando un refresco cuando ví una pequeña entrada y me dirigí hacia allá. Vi que llegaron artistas como Jorge Taveras y entraron por ahí sin problemas. Yo me quedé ahi con el grupo, era realmente un desorden, cuando mandaron a organizarse pegados a la pared. Yo quedé detrás de unas 20 personas. Y solo pensaba: Y que hago ahora?; pensé cuando llegue voy a tirar mi refresco al suelo y diré que se me cayó la taquilla, pero ay con lo pendeja que soy, que hago, que hago?

Cuando solo habían tres personas delante de mí nos empujaron desde atrás y cuando me enderecé ya estaba ahí dentro: en preferencia!!! Lo ví de ahí a ahí. Que noche tan maravillosa!

Cuando llegué a la casa mi mamá estaba “cargando agua”. Teniamos problemas con el suministro y me puse a ayudarla. Me quité mis pantalones y solo me quedé con un largo t-shirt puesto.
De repente, descalza, resbalé y caí sentada en unos alambres de púas (otra vez). Mi mamá se puso muy nerviosa y no podía sacarlos (yo no quería pararme), hasta que la ayudé y pude sacarlos.

Salir a esa hora para el médico a ponerme, otra vez, una antitetánica. No fue necesario darme puntos, ya con la verguenza de estar bajandome los pantalones para que ese doctorcito me chequeara fue suficiente. Doble recuerdo de esa noche. No tengo que decirles que no pude participar en “Miss Culito del Año”.

Y mi cicatriz más importante: La de la cesárea de mis hijos. Valió la pena cada punto, cada punzada, cada dolor, cada momento. Son los más grande que tengo y no me arrepiento jamás de esa eterna cicatriz que tengo en mi cuerpo. Se la debo a ellos, y los amo cada día más.


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28 comentarios el “Mis cicatrices

  1. MUY BONITOS RECUERDOS ME IMAGINO ALGO DOLOROSO POR LAS PUAS, EN CUANTO A LOS NIÑOS, UNO DA HASTA MAS POR ELLOS, NO IMPORTARIA DOLOR ALGUNO…..

    MUY BONITO POST.

  2. Oye pero tu tienes una cosa con los alambres de pua. Me duele de solo pensar en el puyón de la nalga, pero te quedo muy bonita en la foto.

    TUS HIJOS pero que hombre más grande y que carita más bella tienen los dos. Yo tengo mis propias cicatrices. Algún día te copiaré la idea del post.

    Buen fin de semana.

  3. Todo ocurre por una razon, y si tomamos conciencia, si despertamos, si vemos la razon, la verdad q se esconde tras cada suceso, tras cada alegria y tras cada pena, cuanto creceriamos y cada cicatris, como en tu caso, nos serviria para no olvidar lo parendido, y para llegar a recorre el camino hasta el padre. todos los hombres tienen la verdad encriptada en sus corazones y sabias de luz como tu, nos yaudan a rescatarlas :-D me encanto tu post :-)

  4. Eso si que es recordar.

    Pero nada con lo que pasó recientemente: me cai de mi bici.. por andar de tonto… rayado por todas partes…. ouch!

  5. Sabri: Verdad que si? Gracias!
    BB: gracias!
    Will: Estoy loca por ver tus Karavelitas!
    Kry: Valieron la pena!
    Demetrix: Jajaja, era una marimacho! 10Q!
    Madre: Cuentalo, estoy segura de que será muy interesante!
    Kalondi: Jajajaja, verdad que si?
    Poli: Noooooooooooo
    Doctor: Ya lo sabes, valió la pena
    Alguien: se te quiere de gratis!
    Gracias Erminio (que risa tu post del play)
    Mak: Te diste duro?
    Maximo: Bienvenido por aqui otra vez!!!
    Gabriel: Si no fuera así, no fueras tu!!

  6. No es que fuera tan duro, al principio fue doloroso… pero nada. Es una experiencia más de las tantas que uno tiene que aprender en esta vida…. llena de sorpresas.

  7. Hola…Buen día,,,Felíz Navidad!!
    …2007 será un año feliz, con toda seguridad!!

    Amiga, un tantito perdido pero con un aprecio que crece…Tremendas tus cicatrices, sobre todo esas dos que se han convertido en dos personitas tan lindas y graciosas —mis besitos para tu hija y un apretón de manos para tu hijo, pues es yá un hombre–

    Que sigas felíz de llevar, bien marcadas, tus cicatrices. Sé que, aunque no nos habla de ella en este post, en tu alma hay muchas más cicatrices que te hacen el Ser Humano tan chévere que eres…

  8. Por algo quedan marcas en la piel después de eventos tan grandiosos, en cada una hay un hermoso aprendizaje que te regaló Papá/Mamá Dios… Como siempre, me encanta venir a leerte. Love You!

  9. Pero cuhina ud como que no ha sido facil…. La verdad es que las cicatrices son las marcas de nuestra historia, algunas en el cuerpo, otras en el alma. Ahhh ta caliente!

  10. Jaja, la verdad es que las marcas quedan para que uno nunca olvide!
    no tengo cicatrices de cesarea pero si unas estrias de las cuales me siento muy orgullosa!!!
    Los hijos valen cada cm de esas marcas.

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