Shining happy people!

sonrisa.jpg

Después de un mes de incertidumbre laboral (diciembre), encontré trabajo a mediados del mes de enero. El trabajo más simple no podía ser. Una oficina nueva, poco personal, y todo era vía citas previas. Poco movimiento y nada complicado. Pero mi jefa era la complicación en persona.

Todo le molestaba, todo había que revisarlo 7 veces (porque su profesora de redacción decía que para que algo quedara bien había que hacerlo 7 veces), aún documentos internos, mal hablada, no podía salir en mi hora de comida, ni siquiera a comprar comida, no podía recibir a nadie particular. En fin, una esclava de confianza que permitían dormir en su cama.

Ya a los 3 días vi que mi futuro ahí, si lo habría, sería desastroso. Ya a la semana empecé nuevamente a buscar trabajo. Gracias a Dios que tomé un permiso para justamente ir a una entrevista de trabajo, y como a la señora no le gustaba dar permisos, eso hizo que rompieramos nuestra relación laboral. 3 largas semanas.

Como mi trabajo anterior estaba cerrando sus oficinas localmente, aproveche ese tiempo y les brinde el servicio, lo que me ayudó a generar ingresos para el mes de febrero. En eso empecé a trabajar muy de cerca con la administración de la zona franca donde estaba mi empresa y me di cuenta de una vacante que tenían en la vicepresidencia. Apliqué para ella pero no recibí respuesta inmediata.

Me llamaron para ofrecerme un puesto como Analista de Crédito en un banco local, el cual acepté, a pesar de ciertos inconvenientes con la ubicación, uniforme y horarios. Pero no podía darme el lujo de rechazarlo por los compromisos que tengo.

El día antes de ir a firmar el contrato en el banco, fui entrevistada por el Vicepresidente del parque industrial y me hizo una contraoferta. Yo había aplicado a esta misma posición antes de irme a Estados Unidos pero nunca supe si en esa ocasión ellos me llamaron. Yo inmediatamente acepté. No tanto por la ventaja económica, sino por la calidad humana y profesional de mis superiores.

Lamentablemente tuve que anunciar mi negativa al banco lo que me produjo cierto malestar, ya que la gerente de RRHH es una persona excepcional. Pues bien, aqui estoy feliz feliz feliz de la vida. Como tenía años que no me sentía. El ambiente es excelente, mis compañeros no pueden ser más solidarios y cooperadores y mis dos jefes, bueno, no tengo ni adjetivos para describirlos. Son dos “damas”.

Así que gracias por la paciencia y sus visitas, ya estaré posteando con más regularidad.

Un abrazo a todos y recuerden: No pierdan la fé!!!!!!!!!

Anuncios