Tolerancia

Es tan díficil ser tolerante con las personas que piensan diferente de uno, aún nuestra familia cercana, amigos intimos, compañeros de trabajo, etc.
Desde que alguien tiene una opinion formada de algo distinga a la nuestra, arremetemos contra ella y muchas veces hasta la ridiculizamos por ello.
Traigo esto a colación porque en un post anterior dije que no me gustan las malas palabras y no defiendo su uso.
Con esto no quiero decir que soy una mojigata, y que no se lo que significan estas palabras y que incluso alguna vez no las he dicho. Pero de más está decir que hay formas de decir las cosas sin tener que llenarse las bocas de improperios, que un boche bien dado dificilmente va acompañado de esas palabras. Que muy bien puedes poner en su sitio a alguien sin tener que caer en esa práctica.
Yo leo muchisimos blogs donde la gente habla así y no me molesta en lo absoluto, es su forma de pensar y de ser. Tengo incluso en mi radio la llamada del Vacilón de la mañana a una señora relajandola por un “exceso de desperdicios humanos” y ahí se dicen sus palabras y me dan risa. Todo tiene su tiempo y espacio.
Nos hemos dedicado a aceptar todo, esta costumbre, que se metan en la fila, que nos atropellen, etc, pero como dijo Martin Luther King:
«Tendremos que arrepentirnos en esta generación no tanto de las malas acciones de la gente perversa, sino del pasmoso silencio de la gente buena».
All said…

Anuncios

Be Positive, But Realistic

Positive thinking is essential to success, yet so many people just don’t have the persistence required to make it work for them. The reality is, most overnight success stories are no such thing. Just because you’ve heard of someone for the first time doesn’t mean they haven’t been working for 20 or 30 years or more to get where they are.

For example, The Apprentice became a big hit when it first aired, but I had over 30 years of experience to draw from in those boardroom scenes. It wasn’t just a fluke thaYears of Experience Made The Apprentice a Successt I came across as someone who knew what he was doing. The fact that I was on television was new, but the rest wasn’t particularly new to me. Business is business, whether it’s being filmed or not. My business credentials and experience made up the back story to a show based on a high-stakes New York corporation.

How does positive attitude fit into the making of The Apprentice? First of all, I didn’t say no when I was asked to do the show. I knew it was a risk, but I was positive about what might happen. If I had chosen to listen solely to the negatives about the endeavor, such as, “most new TV shows fail” or, “reality TV is on the way out” or, “you’ll lose your credibility,” and about 50 others, I never would have given the show a thought.

But instead, I chose a positive perspective. I asked myself the “what if” questions. What if it were a success? What if I enjoyed it? What if it proved to be enlightening? What if it brought The Trump Organization more of the recognition it deserved? What if the jobs provided to the winners proved to be a valuable stepping-stone to deserving individuals? I had a long list of positives to go along with the negatives.

I see myself as a cautious positive thinker. When I hear people saying that anything you want to do is possible, to me that’s being childish or at least uninformed. Some things are not going to happen. For example, if I decided tomorrow that I wanted to win a gold medal at the Olympics as a swimmer, and I was sure I could because I was so positive about it, I’d need a shrink instead of a swim coach.

You need to be positive every day, but you need to be realistic too.
Por Donald Trump….

de Ginnette Publicado en robado

La Paradoja

Estoy leyendo el libro La Paradoja de James C. Hunter y encontré esta frase de George Washington Carver que dice:

Sed amables con los demás. Hasta donde lleguéis en esta vida dependerá de cuán cariñosos seáis con los más jóvenes, cuán compasivos con los mayores, cuán comprensivos con los los rivales, cuán tolerantes con los débiles y con los fuertes. Porque en esta vida, algún dia habréis sido todos ellos.
Muy interesante…

de Ginnette Publicado en Libros

El dia de hoy…



Mi rutina diaria es la siguiente:

Suena el reloj a las 5:45am. Apago la alarma y me duermo por diez minutos más. Luego cinco minutos para pensar como levantarme hasta que me decido y lo hago.
Me pongo mi ropa de caminar (tengo dos semanas en eso), me cepillo, me lavo la cara, quito candados y me busco mi radito
y salgo a caminar. Lo hago alrededor de tres calles y luego subo y bajo 5 veces 20 escalones del play.
De vuelta a la casa, sacar la comida, calentarla, arreglar la cama, bañarme, cambiarme y maquillarme y salir pa’ la calle.
Coger mi motorcito hasta la entrada (vivo en una urbanización parte atrás), luego un carro hasta la Hermanas Mirabal con Charles, ir a la parada de la OMSA ir esperar una fria. (Una Omsa ejecutiva)
En la entrada de San Isidro compro mis diarios de guineo y arranco para la zona .
Llego, enciendo mi computadora, me conecto a VPN y a la red. Me aparece el website de mi compañia de fondo y de inmediato voy a Remolacha . Después de reirme con Gabriel del Goto y las locuras de Remo, voy a Clave Digital a enterarme de las noticias.
En eso entro a mi correo, veo si hay pedidos de los clientes, correos de nuestras oficinas en Canadá y en Estados Unidos. Procedo a responder, cotizar, etc.
Más o menos ese es mi dia, con varias entradas a Blogs Dominicanos , ver quien posteó, chequeo varias veces los periódicos, mis correos, páginas de tecnologia, Amazon, Sephora, Macys, etc.
Recibo llamadas de los clientes, suplidores, etc.
5:00pm para mi Casita Beach Resort, la misma ruta, pero al revés.
Acompañar a mi asistente administrativa en la casa (lease Miledys) a ver La fea mas bella y luego ver Los Simpson. Y chequear que serie dan hoy en Sony.
Jugar con la Peco y Jaaziel, hablar un chin con Ro y baño y camita.
Básicamente eso hago siempre a menos (no hoy que me la he pasado pensando en la inmortalidad del cangrejo).
Asi que cualquier asemejación con sus vidas, o la de una simple mortal, es pura casualidad.

Poema de Victor Hugo

Te deseo primero que ames, y que amando, también seas amado. Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar, no guardes rencores. Deseo, pues, que no sea así, pero que si es, sepas ser sin desesperar.

· Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso malos e inconsecuentes, sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien puedas confiar sin dudar. Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que, algunas veces, te cuestiones tus propias certezas. Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo, para que no te sientas demasiado seguro.

· Te deseo además que seas útil, más no insustituible. Y que en los momentos malos, cuando no quede más nada, esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie. Igualmente, te deseo que seas tolerante; no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente, y que haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros.

· Te deseo que siendo joven no madures demasiado de prisa, y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer, y que siendo viejo no te dediques al desespero. Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es necesario dejar que fluyan entre nosotros.

· Te deseo de paso que seas triste. No todo el año, sino apenas un día. Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena, que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.

· Te deseo que descubras, con urgencia máxima, por encima y a pesar de todo, que existen, y que te rodean, seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices.

· Te deseo que acaricies un gato, alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal, porque de esta manera, sentirás bien por nada. Deseo también que plantes una semilla, por más minúscula que sea, y la acompañes en su crecimiento, para que descubras de cuantas vidas esta hecho un árbol.

· Te deseo, además, que tengas dinero, porque es necesario ser práctico. Y que por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero frente a ti y digas: “Esto es mío”, sólo para que quede claro quien es el dueño de quien.

· Te deseo también que ninguno de tus afectos muera, pero que si muere alguno, puedas llorar sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.

· Te deseo por fin que, siendo hombre, tengas una buena mujer, y que siendo mujer, tengas un buen hombre, mañana y al día siguiente, y que cuando estén exhaustos y sonrientes, hablen sobre amor para recomenzar.

· Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo más nada que desearte.

de Ginnette Publicado en Poesias

Muere lentamente…. Por Pablo Neruda

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú.

Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las “íes” a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se
permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.

Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.

Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.

Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.

Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad.

de Ginnette Publicado en Poesias

Unas cuantas cositas más de mi….

41. Me gusta dormir con los pies desarropados. Me da calor cuando no es así.
42. Hablo bien bajito. Tenia una jefa que sufria cuando se paraba al lado mío y no podía escucharme hablar por teléfono.
43. Tengo períodos en que no puedo dormir. No es pensando en nada, es que simplemente no puedo dormir. Es un insomnio temporal. Mi mamá tambien sufre de eso.
44. Antes de dormir siempre rezo la novena al Niño Jesús. Y por la mañana, la oración de la mañana. Y además me encomiendo cuando salgo de la casa.
45. Tengo una mirada que lo dice todo. Me dicen que prefieren que les eche un boche y que no les de una de mis miradas.
46. Lo que menos me gusta de mi cuerpo son mis pies, y lo que más mis piernas y…. JLO y yo tenemos el mismo problema… You know what I mean.
47. Una de las cosas que más me gusta de mi esposo es dormir con el.
48. Una de mis canciones preferidas es I don’t want to miss a thing. Ironicamente, me perdí de muchas cosas el año pasado.
49. Mi vino favorito es Protos.
50. Tuve una época en que solo usaba negro. Me pasaba hasta un mes solo poniendome ropa de ese color.
51. También tuve un tiempo en que era muy coqueta y vivía todo el tiempo pendiente de mi ropa, mi cabello, etc. Aprendí a relajarme más y darle menos mente a esas cosas (sin descuidarme, claro)
52. Una de las cosas que más detesto es que hablen mal de alguien a sus espaldas. Soy muy leal con mis amigos.
53. Me gusta leer poesía.
54. Me encanta ver a mis hijos sonreir.
55. Considero a mi hermana una estrella: es una grandiosa madre, una excelente amiga, una hija muy buena y quisiera ser como ella cuando crezca.
56. Me gusta las series. Sony Television es mi segunda casa.
57. Soy mas de escuchar que de hablar.
58. No soy muy buena cocinera, aunque no se me ha muerto nadie. Creo que hay que apoyar el comercio local, jaja. Pero se me dan muy buenos, unos espaguetis en salsa blanca con chuleta y maiz y la jalea de batata.
59. Me gustan las cosas fritas.
60. Aprendi a montar bicicleta en una tercera planta agarrandome de una barandilla (en mi casa no teniamos dinero para comprarme una). Luego cuando tuve la mia, era una marimacho y aprendía calibrarla y a culatiarla. Cuando mi papá llevó una pasola a mi casa, aprendí el mismo dia y la manejaba muy bien (a 200 mil).
65. Me considero inteligente.
66. Tengo una increíble capacidad de aguantar el dolor.
67. Soy agradable regularmente, pero hay dias en que ni yo misma me aguanto.
68. Odio planchar.
69. Todas las visas (de viaje claro) han tenido una historia. En otro post les cuento.
70. No siento odio por nadie. Absolutamente por nadie. Creo que no vale la pena, y es sobredimensionar a una persona cuando lo haces.
Seguimos otro dia……….

de Ginnette Publicado en Curioso

A vos… y tu infinita ausencia

Amor, te escribo para contarte que tu ausencia me dejó lugares llenos de vacío. Por ejemplo, en un rincón de mi casa atesoro incontables fotos, guardadas en un álbum sin fin. Allí se encierra mi historia, ese es el registro de mis días y mis noches y me preocupé todo este tiempo por tenerlo prolijo y perfecto, sin espacios en blanco.

Sin embargo, mágicamente, encuentro intercaladas entre sus páginas las fotos que nunca nos sacamos, después de los retratos de mi familia, de mis amigos y del último verano. Al principio supuse que se trataba de un error involuntario cometido por mi atropello pero las volví a ordenar y a pesar de eso, como si estuvieran capturadas por un hechizo, los huecos aparecieron nuevamente.

Fue entonces cuando empecé a prestar más atención a los detalles de mi pequeño universo.

El timbre del portero está desgastado, tal vez por todas las veces que vos no viniste, por todas las madrugadas que me negaste sistemáticamente; como si lo mío se tratara de un capricho y lo tuyo también. Algunas veces mientras subo las escaleras hacia el octavo piso, voy buscando encontrarte, buscando verte fumando y tal vez desarmado y llorándome, como no me lloraste todos estos años. También en la calle, justo frente a mi edificio, queda siempre un lugar sin ocupar y sólo por curiosidad esta tarde tomé las medidas del espacio. ¿Sabés qué? Es exactamente del mismo tamaño de tu auto, así que podrías no estacionarlo cada noche y no dejarlo vacío cada mañana, cuando salgas para empezar tu día de trabajo. Del mismo modo en el contestador automático, existe una hendidura por la que se filtran los llamados que jamás me hiciste, después del mensaje que no grabamos juntos y del eco del beep ensordecedor.

Y todo esto está dejando tanta huella, que hasta encuentro diseminados en mi departamento los besos que nunca nos dimos y me tropiezo permanentemente con las caricias que todavía nos faltan. Es más, creo que sería ridículo enumerarte las noches de amor que nos quedaron atascadas, aunque ya hice un cálculo aproximado que te sorprendería y que prefiero no revelarte. Al tiempo que me duermo voy abrazando tu recuerdo y tengo sumo cuidado en no golpear tu alma mientras doy vueltas en la cama, pensándote. Se acumulan en mi cocina los pocillos de café que no tomamos y hasta guardo en la heladera las botellas vacías de todas las buenas noticias que jamás festejamos. Tus ausencias son terribles amor, son dolorosas, así que por las dudas escondo entre mis tesoros más preciados tu sombra eterna, eso sí, fue lo único que me dejaste para siempre. Algunas veces me siento en una de las sillas frías y establezco con vos una de mis inenarrables charlas, y te voy contando todo lo que me está pasando, cuánto te extraño, cómo te necesito, y aunque no me decís nada, me basta con disfrutar de tu silencio. Y por suerte nos llevamos bien, mi soledad y yo; digamos que nos estamos acostumbrando poco a poco a esta convivencia obligada.

Extrañamente tengo cuidadosamente guardadas y ordenadas por fecha las cartas que nunca me escribiste. Y muchas noches, antes de acostarme, releo los cuentos que ninguna vez me entregaste. En mis paredes exhibo orgullosa el único dibujo que no me hiciste, pintado con acuarelas transparentes y firmado con tinta invisible. Justo al lado, existe un reloj por el que desfilan una por una, todas las horas que me evitaste en esta vida. Y en la mesa chiquita, esa de madera, ahora descansa un florero atestado de fresias y jazmines que nunca compraste para mí.

Cuando todo se oscurece y me despido del día, suelo escuchar las canciones que ningún anochecer me dedicaste. Esas que no cantabas, que no murmurabas, las que ni siquiera se han inventado en honor a nuestro amor a contramano.

En fin, esto de andar sin vos por mi biografía, cada vez se está haciendo más doloroso. Pero tengo una calma tan ficticia, una resignación disfrazada y tan bien actuada, que me obligo a continuar mirando hacia delante, intentando que la vida no se me pase pendiente de vos y tu regreso.

En el video club todavía están reservadas todas las películas que quería ver con vos, las que me hubiera encantado compartir y bueno, por suerte los dueños me entienden y las acumulan en un costado, hasta que podamos disfrutarlas juntos.

Cuando no estás, y esto es todos los días extensos y anchos de mi vida, tu no presencia me deja llena de interrogantes. Cómo serán tus noches. A quién le dedicarás tus sueños. Quién te invadirá la carne. Dónde acabará tu amor. A quién le inventarás tus pretextos. Hasta tu ausencia me está dejando llena de preguntas.

Cuando quiero acercarme a vos, a tu recuerdo intacto, ilumino con el encendedor que no te olvidaste, las velas que me prometiste y que jamás me regalaste. Contemplo extasiada como el fuego las consume, de la misma manera que ingenuamente creí que se iba a consumir mi deseo por vos. Pero eso no pasó y me quedó tanta historia atragantada, que me bebo en el desayuno tu saliva dulce, tal vez es lo único que me pude guardar de vos, porque aun me queda navegando por el cuerpo tu almíbar.

Sigo enamorándome irremediablemente de tu recuerdo que al día de hoy es lo único que tengo. Sigo alimentando tu fantasma cada noche, para que no se muera, porque tal vez creer en vos y en tus ojos negros, es lo único que me mantiene en pie.

Sigo recorriendo las calles que no caminamos juntos mientras te busco aferrada a una utopía, soñando con la posibilidad de que alguna noche borracho de amor, por casualidad o por perseverancia, por azar o por accidente, llegues hasta mi puerta y llenes mis espacios con tu alma.

de Ginnette Publicado en Poesias

Bienes Comunes

Estimada Cristina:
Ayer recibí una misiva de tu abogado donde me invitaba a enumerar los bienes comunes, con el fin de comenzar el proceso de disolución de nuestro vínculo matrimonial. A continuación te remito dicha lista, para que puedas solicitar la certificación al Notario y tener listos todos los escritos antes de la comparecencia ante el tribunal.

Como verás, he dividido la lista en dos partes. Básicamente, un apartado con las cosas de nuestros cinco años de matrimonio con las que me gustaría quedarme y otra con las que te puedes quedar tú. Para cualquier duda o comentario, ya sabes que puedes llamarme al teléfono de la oficina (de ocho a cuatro) o al móvil (hasta las once) y estaré encantado de repasar la lista contigo.

Cosas a conservar:

– La carne de gallina que salpicó mis antebrazos cuando te vi por primera vez en la oficina.

– El leve rastro de perfume que quedó flotando en el ascensor una mañana, cuando te bajaste en la segunda planta, y yo aún no me atrevía a dirigirte la palabra.

– El movimiento de cabeza con el que aceptaste mi invitación a cenar.

– La mancha de rimel que dejaste en mi almohada la noche que por fin dormimos juntos.

– La promesa de que yo sería el único que besaría la constelación de pecas de tu pecho.

– El mordisco que dejé en tu hombro y tuviste que disimular con maquillaje porque tu vestido de novia tenía un escote de palabra de honor.

– Las gotas de lluvia que se enredaron en tu pelo durante nuestra luna de miel en Londres.

– Todas las horas que pasamos mirándonos, besándonos, hablando y tocándonos. (También las horas que pasé simplemente soñando o pensando en ti).

Cosas que puedes conservar tú:

– Los silencios.

– Aquellos besos tibios y emponzoñados, cuyo ingrediente principal era la rutina.

– El sabor acre de los insultos y reproches.

– La sensación de angustia al estirar la mano por la noche para descubrir que tu lado de la cama estaba vacío.

– Las nauseas que trepaban por mi garganta cada vez que notaba un olor extraño en tu ropa.

– El cosquilleo de mi sangre pudriéndose cada vez que te encerrabas en el baño a hablar por teléfono con él.

– Las lágrimas que me tragué cuando descubrí aquel arañazo ajeno en tu ingle.

– Jorge y Cecilia. Los nombres que nos gustaban para los hijos que nunca llegamos a tener.

Con respecto al resto de objetos que hemos adquirido y compartido durante nuestro matrimonio (el coche, la casa, etc) solo comunicarte que puedes quedártelos todos. Al fin y al cabo solo son eso: objetos.

Por último, recordarte el n º de teléfono de mi abogado (914070485) para que tu letrado pueda contactar con él y ambos se ocupen de presentar el escrito de divorcio para ratificar nuestro convencimiento.

Afectuosamente,

Roberto.

Nota: Ganadora del III Concurso Antonio Villalba de Cartas de Amor

de Ginnette Publicado en Poesias